Colombia y la crisis financiera internacional

La economía mundial está en apuros. La crisis financiera de los Estados Unidos es probablemente la mayor desde la gran depresión. Las bolsas de todo el mundo han perdido valor. Los precios de los productos básicos han caído sustancialmente.
El lunes, dos legendarios bancos de inversión, con historias centenarias, Lehman Brothers y Merril Lynch, desaparecieron del panorama financiero en cuestión de horas. En las semanas anteriores, la Reserva Federal y la Secretaría del Tesoro de los Estados Unidos habían tratado de evitar a toda costa la quiebra de algunas instituciones financieras. Pero esta semana, las autoridades económicas de los Estados Unidos dejaron en claro que su capacidad y su voluntad tienen límites, que algunas veces el hundimiento de las instituciones que decidieron tomar riesgos excesivos y lo perdieron todo en el intento es inevitable. E incluso, desde una perspectiva de largo plazo, conveniente.

Aunque la crisis fue detonada por una debacle en los créditos hipotecarios en los Estados Unidos, sus causas últimas siguen siendo debatidas intensamente. Esta semana el candidato republicano John McCain culpabilizó a la ambición desmedida y a la corrupción de Wall Street, mientras el candidato demócrata Barak Obama señaló las fallas regulatorias y de supervisión. Muchos analistas han recalcado, al mismo tiempo, que los esquemas de remuneración usados en el sector financiero incentivaron la excesiva toma de riesgos: muchos de los culpables de la crisis son hoy en día millonarios en uso de buen retiro por cuenta de los bonos que premiaron sus desastrosas decisiones. Varios años después de los escándalos de Enron, la economía de los Estados Unidos ha vuelto a ser sacudida duramente por los excesos del sector privado y la complacencia del sector público y los reguladores.

Las consecuencias de la crisis son imposibles de anticipar con exactitud. Pero la convalecencia seguramente será larga y tendida. Muchos temen que la economía de los Estados Unidos entre en una época de bajo crecimiento, similar a la sufrida por Japón en los años noventa. Otros predicen una recesión mundial de proporciones inmensas. Incluso los más optimistas hablan de los tiempos difíciles que se avecinan. Las llamadas economías emergentes también sentirán los efectos de la crisis. Esta semana el Ministro de Hacienda, Oscar Iván Zuluaga, dijo que la crisis llevaría a menores tasas de crecimiento y posiblemente a un encarecimiento del servicio de la deuda.

La crisis financiera afectará la economía colombiana a través de varias rutas. La desaceleración del crecimiento mundial, producto de la crisis, afectará el dinamismo de las exportaciones colombianas y disminuirá los precios del carbón, el petróleo, el ferroníquel, etc. La liquidez mundial también disminuirá como resultado de la crisis, lo que afectará adversamente los flujos de inversión. La menor inversión, a su vez, llevará a una depreciación de la moneda colombiana, y también posiblemente a una caída de la bolsa y a un aumento del costo de la deuda. Los tiempos del alto crecimiento, la alta inversión extranjera y el dólar barato podrían haber llegado, abruptamente, a su fin.

El Gobierno está estudiando la respuesta a la crisis. Entre las medidas urgentes, está la disminución del gasto público. Las proyecciones de crecimiento económico y de precios de materias primas, que sirvieron de base para la elaboración del Presupuesto de 2009, son muy optimistas, no incorporan la nueva realidad mundial. El Gobierno presentó un presupuesto para momentos de bonanza. No para tiempos de crisis. El gasto excesivo, basado en supuestos irrealistas, podría aumentar la vulnerabilidad de la economía colombiana. La financiación del abultado déficit es, actualmente, un problema serio sin solución definitiva.

La crisis de la economía mundial exige una mayor responsabilidad por parte del Gobierno. Los llamados al ajuste fiscal ya no son consideraciones abstractas de unos cuantos analistas. Son realidades concretas que el Gobierno debe afrontar cuanto antes. Las circunstancias extraordinarias así lo demandan.

Felipe González confía en que la crisis económica "global" toque "fondo" en los "próximos meses"

El ex presidente del Gobierno y presidente del Comité de Expertos para la Reforma de la Unión Europea, Felipe González, se mostró hoy confiado en que durante "los próximos meses" la coyuntura económica "general" tocará "fondo".

Así lo expuso hoy en Mérida, donde impartió una conferencia titulada 'Energía y crisis'. "Creo que en los próximos meses vamos a ver como tocamos fondo en la crisis general y global", opinó.

Al respecto, en tono irónico, argumentó que si el G-20 dice que el futuro "irá muy mal", entonces la economía mundial "irá bien", pues a su parecer los integrantes de la citada organización "siempre se equivocan".

No obstante, el ex presidente sugirió que para salir de la actual coyuntura económica y financiera, deben de ponerse en marcha medidas, que "tienen que ver con el cambio del modelo productivo y energético", advirtió.

Para que esto ocurra "tiene que haber políticas de apoyo a I+D+I" para alcanzar un modelo "sostenible", "tal como lo ha entendido Obama", según señaló, en "claro respaldo" al proyecto basado en energía renovables, que proyecta el presidente de los EEUU, Barack Obama.

En este punto, añadió que para conseguir un avance en investigación, desarrollo e innovación y al mismo tiempo un modelo energético que dependa menos de las energías fósiles y desarrolle las "limpias", son las "políticas públicas" las que han de esforzarse en financiar este proceso.

"Uno no puede pedir a la economía privada que lo haga", observó antes de remachar que, por tanto, "tienen que ser las políticas públicas acompañadas de las iniciativas privadas" las que subvencionen nuevas fuentes energéticas.

Felipe González se desplazó hoy a Mérida para clausurar las 'Jornadas sobre Bosques, Energía y Cambio Climático en un Contexto de Crisis', acto al que también asistieron el presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara y el presidente de la Asamblea extremeña, Juan Ramón Ferreira.

Por su parte, el dirigente del Ejecutivo regional, Fernández Vara, quien instó a superar "el problema mundial" de la crisis "entre todos", agregó que también es "fundamental en esta labor "el papel de los líderes mundiales",aunque a su parecer "no hay muchos" políticos como el ex presidente González

¿Quiénes están despidiendo empleados? Aumenta el desempleo

La economía perdió 62.000 empleos en junio, el sexto mes consecutivo de pérdida de trabajos, lo que subraya su estado frágil. La tasa del desempleo se mantuvo estable en 5,5%.

El más reciente informe sobre las condiciones laborales, difundido el jueves por el Departamento de Trabajo, reveló que los empleadores siguen cautelosos debido a los aumentos en los precios de los combustibles y a la incertidumbre sobre cuánto tiempo seguirá la repercusión de las crisis de vivienda, crediticia y financiera.

"Una crisis anunciada" por: Kantor

Al mirar examinar lo ocurrido en los últimos dos meses de pánico financiero, la primera sensación es de perplejidad, no por lo ocurrido, sino por la reacción desorientada de los presuntos líderes políticos y de opinión.

De repente, los inversores (desde el depositante anónimo de una sucursal bancaria, a los presidentes de los bancos de inversión) han sido expuestos a una realidad pública, pero voluntariamente ignorada: que el dinero no está en los bancos, sino invertido en actividades empresariales y en financiar el consumo, y que en consecuencia la liquidación simultánea de todas las posiciones de deuda en una economía solo puede conducir a la bancarrota de todas las instituciones financieras; y que para evitar esto, desde los años 30 se han constituido una serie de cortafuegos (que abarcan desde los fondos de Garantía de Depósitos a los Bancos Centrales) para responder a una situación, que como es posible, y es potencialmente devastadora debe estar contemplada.

Nada de lo ocurrido ha sido un imprevisto estructural: siempre hemos sabido que podría ocurrir “porque sí”, y en los últimos años ha habido razones para creer que ocurriría pronto. Tampoco los ejemplos de bancarrotas bancarias acaban en los años 30: como veremos a continuación, el colapso del sistema financiero, y el rescate de las instituciones es relativamente habitual en la historia reciente: en el caso de los Estados Unidos ocurrió en una escala semejante a la actual entre 1982 y 1995.

Por otro lado, una generación de economistas y traders, que han hecho sus carreras en un entorno de alta estabilidad macroeconómica y escasos sobresaltos en el campo de la estabilidad financiera, y cuya formación económica era escasa, y totalmente divorciada de la Historia, han reaccionado a un suceso inhabitual pero previsto de forma totalmente histérica; y no con menos histeria ha reaccionado la opinión pública, cuyos clichés sobre el sistema financiero y la ignorancia de quienes deberían informales han creado un pánico adicional.

Durante las próximas líneas no solo voy a exponer lo ocurrido, sino que voy a dar cuenta a mis lectores de las advertencias de Kenneth Rogoff, Robert Shiller, Hyung Shon Shin, Eckhard Platen, el Banco Internacional de Pagos (BIS ) y el semanario The Economist, que llevan desde 2002 advirtiendo de los excesos de liquidez, los excesivos déficits y superavit por cuenta corriente, las distorsiones en los mercados cambiarios globales, los precios excesivos de la vivienda, los bajos tipos de interés y los severos fallos de una regulación bancaria.

También vamos a intentar entender los incentivos políticos y económicos que han hecho que los participantes en los mercados, y las autoridades reguladoras y monetarias hayan hecho caso omiso de estas advertencias.

Y finalmente vamos a evaluar la gravedad de la situación actual, que en mi opinión es comparable a la crisis de los años 70, pero en ningún sentido parecida a la gran catástrofe de 1929, entre otras cosas, porque hoy es imposible que se deje quebrar a las instituciones de crédito.